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Poema

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sueño  que  tengo  una  pala  grande
con  un  mango  de  material  desconocido
muy  reluciente
atornillada  a  una  concavidad  negra  muy  brillante;
los  tornillos  y  el  cuerpo  de  la  pala  son  rojos
y  el  mango,  negro.
apaleo  un  montón  de  escombros
en  una  pila  despareja;
traslado  los  escombros  de  un  lugar  a  otro.
inadvertidamente,  la  pila  toma  forma;
ya  no  son  escombros  grises;
son  ladrillos  rojos
que  toman  cuerpo,
un  alma  más  o  menos  sensible
y  se  transforman  en  hombres
que  advierten  el  carácter  redundante  de  la  pala
y  me  la  quitan.
me  la  cambian  por  una  cuchara  grande  de  postre.
con  la  cuchara  junto  cantidades  inverosímiles  de
pasta  de  nido,  una  argamasa  atemporal,  muy  liviana,  poética
y  anaranjada  que  voy  acumulando  en  el  plato
como  si  fuera un  puré  sabroso
de  papa  y  calabaza.
los  hombres  también  me  quitan  la  cuchara  grande  de  postre;
me  la  cambian  por  una  cucharita  de  helado
con  la  que  empiezo  a  comer  helado  de  varios  gustos
con  una  parsimonia  que  me  transmite  la  misma  somnolencia;
entonces  el  helado  se  funde,
los  gustos  se  entremezclan  y  se  transforma  en  una  sopa  miscelánea
de  color  celeste  que  sigo
comiendo  con  avidez.

como  al  helado  azul  de  menta
que  abandoné  en  el
trance  de  amalgamarse
otra  vez
te  chupás  las  yemas  del  índice  y  el  pulgar
para  leerme  más  rápido
el  corazón  y  el  pensamiento.


Poema

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Así  como  el  agua  de  la  lluvia  que  la  moja
Se  incorpora  a  través  de  su  ropa  a  su  torrente  sanguíneo
Tumultuoso  por  tener  que  irrigar  un  corazón  tan  grande,
su  ropa  le  crece  desde  adentro
y  no  se  parece  a  nada  solo  es  cómoda
como  la  piel  de  una  tráquea  remendada
a  la  que  hubo  que  esperar  varias  puntadas 
y meses por cerrar.



Poema

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Con  una  red  nimbada  para  atrapar  mariposas
Ella  caza  palabras
Corre  al  ritmo  que  le  permite  su  calzado
Y  el  musgo  que  quiere  retenerla  siempre  al  suelo
Con  un  ruido  de  succión  chistoso  ineficaz
Vacía  las  palabras  de  contenido
A  un  ritmo  de  salmodia
Y  las  vuelve  a  llenar
Las  hace  encajar  de  forma  maravillosa
Tanto  que  nunca  nadie  dijo  lo  que  ella  dice
Ni  lo va  a  decir
Y  con  la  misma  magia
Como  si  hubiera  despertado  sin  haberse  dado  cuenta
Que  se  había  quedado  dormida
Se  sumerge  otra  vez  en  lo  cotidiano  carnet  sanitario
Y  hombre  que  camina  descosido
Pasa  de  lo  mágico  a  la  rutina
Sin  sacudirse  el  rocío  de  sueño
Que  la  moja  con  intensidad  de  fábula.



Poema

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Las  manos  son  adjetivas,
los  labios  son  sustantivos
y  se  conectan  al  corazón
por  un  nervio  mullidito.
los  corazones  se  conectan
entre  sí  por  una  arpillera
invisible  de  latido
y  el  corazón  devuelve  a  los  labios
un  beso  coronario.


Poema

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La lata no es el fuerte Quarter Vienot
pero los protege de la dispersión.
Los legionarios ofrecen un buen blanco
para ser fusilados a mansalva
por una bala de cañón de madera
despintada por el roce incesante, social.
Y están en los dos bandos,
una guerra civil en impromptu,
sin beduinos, sin almenas, dunas desnudas
y un nerolite gastado.                                           


Poema

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Recopilo el tabaco
que se me olvidó en el fondo del gabán.
lleno una pipa con pelusas,
enciendo una hoguera de carencias,
fumo la soledad, o
armo con “cáscaras de hojas”,
ingiero tierra o despojos
tomo jugo de nada,
una infusión liviana
de brotes que arranco a las plantas
dejo los mocasines al borde
para que se engañen los últimos lobos
que seguían mis huellas sangrientas
por el mapa que trazó un loco, un afiebrado,
un crédulo de infolios y
sigo hasta mi muerte canina
que descubro
como un pegote de tinta
al final.

Entre comillas

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Entre comillas
La novela que siempre soñé.
Cada hoja desplegable hasta el final.
No sé por que página empezar
y realmente no importa

La novela está llena de hiatos
“personajes benditos”
ruleros sin continuidad verosímil
dentro de un cajón y
“hojas del campito de la cortina”

El protagonista se muere en el primer capítulo
pero en todos los otros
renace de a poquito, inadvertidamente
gana fuerzas

Se enfrasca en un proyecto y ya no sale.
Para que atienda el timbre de calle
“hay que subirlo como desde una mina”
y, en la vereda “juega al tiro al blanco
con un par de relojes sin esferas”

Por supuesto la novela no termina
siempre está comenzando
y se puede leer de atrás para adelante,
de adelante para atrás
cabeza abajo
E incluso entre comillas.


Poema

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Silla de piedra o cama de viento
Siempre te sigo te encuentro
En un perfume que siempre está
A punto de no ser y será

Que nunca descifremos esa esfera
Ese traspié que nos encarcela tanto
Que los dos terminemos esa espera
Que sabemos si la pensamos no vendrá

Rígida cascada, timbre de felicidad
Que justo suena apagado
El instante que dejamos de esperar

La llamada que nos dice
Que la poesía justo empezó
En el momento que se inauguro una eternidad


Sobre nadada Poema

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Sobre nadada

Un llanto universal
Señaló todo el orbe,
Pero, a la tarde,
Fuiste una lágrima comprimida
-atorada en el eje del día-
Sin voluntad apreciable por
Terminar de ser estallada
Te fuiste intangible como un hada
-un reguero de esquivos de ciudad-
Y una promesa de insomnio en la almohada.


Fue Necesario Poema

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Fue necesario

Fue necesario
Desnudar el alma
Dar vuelta toda la piel
Curar de una sola vez las llagas
Habitar todos los intersticios
Fundar un paraíso
Donde antes no había nada



Click Poema

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¡click=)!

De súbito, la comprensión total:
Ya no me romperé como el resto de la gente.
Tendré el cuerpo lleno
De mecanismos de relojería
Y entidades que no se entiendan
Que no descifrará
Una simple autopsia.
Tendré los párpados cerrados de mansedumbre
Y detrás dos ascuas que no se extingan
Por más que se apresten a derramar lágrimas.


Duende metafísico

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Duende metafísico


Sus manitos de duende no alcanzan a descorrer
La capota de la noche para que no se nos congelen
Las buenas intenciones
Sus pies pequeñitos se calientan en la hoguera de London
Pero no cuentan nada de más aunque los amenacemos
Con una partitura de la sinfonía inconclusa
poblada de móviles semifusas
Inquietas como cucarachas deambulando por los trastos de cocina
Sus manitos de duende tienen la fuerza necesaria para rescatarme
De un paso atávico, de un paso desmesurado de chimpancé
Fuera de la jaula y tambaleando de cerveza y
Para hacer brotar la razón agustiniana
Que, de lo contrario, ahonda su espiral de animal carbunclo hacia las profundidades
Y sale a pasear totalmente dormida en un amanecer de sábanas escarchadas
Colgadas de la soga de los axiomas.

Biografía

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Daniel Eduardo Greco, nació en Rosario, en 1966.
Estudió Letras en la U.N.R.
Publicó la plaqueta de poesía “Noticias del mundo” en la Editorial “El Heresiaeca &
Cía.”.
Publicó “El capitán Chamonix” (cuentos) a través de “Laborde Editor”.
Participó en el libro de Poemas “Masticables”, realizado por “Vuelo de Cartón Ediciones”.
Participó en la antología FIN ZONA URBANA convocada por “GATOGRILLÉ Ediciones”.
Es músico y conductor de radio.
Es poeta y sufrió un ACV del que actualmente se está rehabilitando

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